¿Gracias a qué, señor Presidente?
Un emprendedor se ve precisado a enfrentar no solamente variables macroeconómicas, sino una serie de constantes ante las cuales y junto con el efecto de las variables macroeconómicas, tiene que imaginar y diseñar un rumbo y una adecuada estrategia para su negocio.
El empresario individual no tiene control con respecto a las variables macroeconómicas del país y la verdad es que poco o nada puede hacer para modificarlas. Caso contrario es sobre las constantes donde sí puede llegar a cambiar su curso y efectos a través de la toma de decisiones.
Estas constantes aparecieron y se quedaron entre nosotros desde hace algunos años. Citemos solo algunas de las más sobresalientes.
- Incremento en las tensiones geopolíticas.
- Volatilidad de los mercados.
- Economías mas integradas.
- Competitividad globalizada en empresas y productos.
- Búsqueda incesante de oportunidades.
- Fusiones y adquisiciones, como amenaza u oportunidad.
- Creación de nuevas economías de escala.
- Desarrollo permanente de nueva tecnología.
- Cambio en las percepciones de los consumidores.
- Urgencia por la creación de valor.
- Entorno en donde la calidad es ya un comodity.
- Batalla permanente para encontrar nuevas fuentes de diferenciación.
- Recursos cada vez mas limitados.
- Márgenes cada día mas reducidos.
Estos elementos son tan o mas poderosos para definir el rumbo y los resultados de un negocio que las variables macroeconómicas mismas, aun cuando éstas llegaran a ser notoriamente más positivas. La debilidad o fortaleza de las variables tiene relativa influencia en los resultados. De otra manera como nos explicamos que en otras latitudes existan empresas con resultados negativos bajo economías con variables macroeconómicas notoriamente superiores.
Nunca en la historia de la humanidad se ha combinado tanto conocimiento con tanta incertidumbre.
Paul Valéry
No nos engañemos, no es la economía el factor preponderante para la prosperidad de las empresas, es la forma en la que la empresa se maneja.
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