Desmitificar por completo la transformación
Transformar no es otra cosa que un proceso de pensamiento diferente. Así de sencillo. Pensar diferente es salir de la rutina, no tener respeto por el status quo, desprenderse de las viejas y obsoletas reglas.
Transformar es tener un pensamiento estratégico. Para la mayoría de las personas estas dos palabras les pueden sonar rebuscadas y sofisticadas.
Pero pensar estratégicamente significa:
- (a) tener una forma de pensar flexible –aceptar que hay otras formas de ver las cosas además de la nuestra, darles entrada y considerarlas con seriedad.
- (b) cuestionar aquello que se ha hecho igual por mucho o demasiado tiempo.
- (c) aprender a trabajar lo importante –trascendente- sobre lo urgente –soluciones fáciles- en tu negocio. Estos tres elementos significan pensar estratégicamente.
Es lamentable, sin embargo, que muchos directivos y dueños estén aun sujetos a su paradigma -reglas que te definen límites y rigen tu comportamiento.
Encadenados a él por años y años, siguen las reglas y se vuelven parte del paradigma y ya sumergidos en él, entran a una rica y deliciosa zona de confort.
Jesús Lechuga, Consejero de Negocios de nuestra Firma nos ayuda con la explicación de zona de confort: “A más tiempo en tu paradigma, más has invertido en él; cambiarlo, significa perder toda tu inversión”.
El miedo a perder tu inversión. Tanto tiempo te ha costado construirla haciendo las cosas igual día con día, sin sacar la cabeza para enterarte lo que pasa en “el afuera”, que cuando te das cuenta, tu competencia te acecha o de plano te sorprende con ideas, acciones o innovaciones que nunca contemplaste. A veces, demasiado tarde.
Hace muchos años nos quejamos de que los japoneses arrasaban en el mundo de los negocios; años más tarde, nos sorprendíamos de los tigres asiáticos; hoy, nos sorprendemos de China y la India, entre otros. Japón todavía es un enorme jugador en los negocios; Singapur y Corea del Sur igual; y China y la India, no están ahí por casualidad. Van a estar todavía en mejor posición en el futuro. Pero eso sí, la zona de confort es rica y deliciosa.
Todo por no querer entrar a una verdadera transformación. La transformación de tu forma de pensar y de ver las cosas, de ver con otros ojos y otra mentalidad a tu negocio. Todo por tener miedo.
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