empresa familiar: ¿infierno administrativo?

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¿Por dónde se comienza si queremos aplicar el modelo?

Una empresa familiar en la que intervienen el padre (semi-retirado), cinco hijos que ocupan los puestos principales de la empresa y  dos hijas que ocupan puestos secundarios vive los problemas clásicos: rivalidad entre los hermanos, juegos de poder entre los gerentes, jefes pertenecientes a los "equipos" de cada hermano, influencia en las decisiones por parte de familiares que no laboran en la empresa (esposas, cuñadas, yernos, nueras), deseo del padre de mantener unida a la familia en torno a la empresa, decisiones tomadas visceralmente o con base en criterios totalmente subjetivos, etc.

Para arreglarlo, el hermano que funge como Director General, contrata a un consultor para que les facilite un proceso de planeación estratégica. El consultor sigue el procedimiento que mandan los cánones y después de seis meses no se logran resultados satisfactorios, ya que todos los síntomas arriba enumerados no solo continuaron, sino que se exacerbaron.

El Director General, al tomar conocimiento del modelo que aquí estamos presentando, comprende cual es su error: la planeación estratégica debe ser primero para la familia, antes que para la empresa.

Ningún negocio de tipo familiar podrá lograr una profesionalización e institucionalización en su administración si no se atiende, en primerísimo lugar la proyección estratégica de la familia, si no se da respuesta a preguntas como las siguientes:

  1. ¿Cuáles son los objetivos de la familia con respecto al negocio?
  2. ¿Cuáles son los valores que regirán la conducta de los familiares dentro de la empresa?
  3. ¿Cómo se visualiza la familia, respecto al negocio, a futuro?
  4. ¿Cómo encajan las visiones personales de cada miembro con respecto a la visión familiar?
  5. ¿Quiénes de los miembros de la familia quieren trabajar en el negocio y quiénes no?
  6. ¿Cuáles son los puntos débiles y fuertes de cada miembro de la familia, con respecto a la empresa?

Las respuestas a estas preguntas, entre otras, sientan las bases para que la empresa inicie un proceso de profesionalización e institucionalización que a la larga, constituirá la clave para su trascendencia”.

Jesús Lechuga A.-Consejero de Negocios

PARTE 3: Las Herramientas