¿LA GESTIÓN POR COMPETENCIAS REALMENTE ES EFECTIVA?

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Comentarios de Nuestros Amigos

Uno de nuestros amigos de Cd. Juárez, Chih., México, nos comentó que la hipótesis 1, en su opinión, puede ser la que se repita con más frecuencia en una organización como en la que trabaja (trasnacional, grande, de clase mundial).  Nos expresa como ejemplo que hace más de dos años, a propósito de un programa de certificación que se lanzó en su empresa, tuvieron que soportar el uso de un formato de Excel donde registraba el tiempo que dedicaba para hacer cada cosa (incluyendo comidas, revisión de correos, etc.), además de tener que llenar la misma información en una pagina de la intranet y un formato por proyecto.  Nuestro amigo comenta: “...Este proceso se llego a hacer tan tedioso y consumía tanto tiempo que muchos lo dejamos de hacer por impráctico, pero luego llego la dirección del área y nos forzó a continuar con el llenado de los reportes, lo que hizo que nos abrumáramos de trabajo y perdiéramos productividad....”.

De Santo Domingo, República Dominicana, nos escribe una buena amiga, Directora de RRHH de un banco, y nos cuenta que en su institución también se llevó a cabo un intento de implementar una gestión de competencias, pero que –a la postre- desistieron porque la implementación del sistema en sí llegó a ser más abrumadora que el trabajo normal que tenían que realizar.  “Es más –nos dice- llegó un momento en que trabajábamos más para implementar el dichoso sistema, que para lograr los objetivos de la institución bancaria”.

Y otro caso del que acabamos de ser testigos es el de una empresa, también trasnacional, grande y que usa tecnología de punta en sus procesos de manufactura, que maneja un sistema de competencias laborales que incluye más de 600 competencias.  Entre competencias, sub-competencias y demás, aplicadas a todos los puestos de la empresa, el sistema ha llegado a complicarse al grado tal que manejan alrededor de 18,000 variables.  Bastante abrumador....e intimidante, ¿no lo creen así?

Por otras opiniones similares que recibimos de nuestro auditorio virtual llegamos a la conclusión de que, muchas veces, los programas de gestión de competencias se complican porque los hacemos nacer de manera complicada y los complicamos nosotros, aun más. 

PARTE 2: Hipótesis