LA CRISIS FINANCIERA INTERNACIONAL: ¿AVARICIA, CORRUPCIÓN O FALTA DE SUPERVISIÓN?

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por Laura Iturbide Galindo

La economía de Estados Unidos experimenta su peor crisis económica desde la Gran Depresión en los años treinta. Lo que detonó como una explosión de la burbuja de la vivienda, muy localizada en los créditos de alto riesgo, se ha propagado como una crisis financiera de gran envergadura a nivel mundial y el impacto sobre el sector real de la economía está manifestándose con gran fuerza. No existe una región en el mundo que se escape de sus efectos.

Por primera vez, desde la Segunda Guerra Mundial, las principales economías de Europa, Japón y Estados Unidos se enfrentarán a una recesión de manera simultánea. En la Zona Euro, la disminución del Producto Interno Bruto (PIB) será de 2% en 2009, Japón se contraerá 2.6% y Estados Unidos prácticamente caerá en ese rango del 2.0%, de acuerdo a los pronósticos más recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI). De acuerdo a este mismo organismo, el crecimiento económico global para este año será de sólo 0.5%, recorte importante desde el 2.2%, proyectado en su último panorama de noviembre del 2008.

Las naciones emergentes en su conjunto crecerán, pero México reportará un retroceso superior al 2% este año, y los más afectados serán los países de Europa del Este. La pregunta ahora de particular interés para el destino nacional es ¿qué tan profunda y larga será la recesión en Estados Unidos?

¿Otra pregunta es cómo y por qué se llegó a esta situación? Como toda explicación a una situación compleja tiene una respuesta multifactorial. Se puede reconocer, por un lado, fuerzas inductoras del proceso: desregulación y falta de supervisión; sofisticación e innovación financiera y globalización del capital; empero por otro lado, la existencia de políticas monetarias muy laxas por mucho tiempo, en muchos lugares del mundo. Las bajas tasas de interés son parte de la explicación; empero también los incentivos gubernamentales para que los agentes económicos tomaran deudas hipotecarias, favorecieron una burbuja especulativa en la vivienda, al sobrevalorarse éstas.

La obtención de mayores ganancias y mayor colocación de créditos, llevaron a los intermediarios financieros a ser creativos en el "empaque y la disección de riesgos" de los productos financieros, llegando al extremo de que el producto final era irreconocible y muy difícil de evaluar.

Para muchos analistas, el colmo fue que las empresas evaluadoras perdieran la pista de los activos de respaldo y se evaluaran como de bajo riesgo a productos tóxicos.

Las instituciones financieras dicen haber actuado dentro de la ley y las regulaciones vigentes. Si no era ilegal, entonces sí irresponsable, al vender a un cliente algo que no entiende o no sabe bien lo que compra. Y lo que sí no resulta legal, es aprovecharse de información privilegiada, o bien esconder información, que también contribuyeron al problema. ¿Por qué sucede esto, entonces? La respuesta es que un grupo que trató de maximizar beneficios personales gozó de un sistema con incentivos perversos (recompensa por tomar grandes riesgos, con pocas consecuencias por resultados negativos). Ésta sin duda es una lección dolorosamente aprendida.

Los intermediarios financieros manejan recursos que no son suyos y tienen mucha capacidad para causar daño ante la gran interconexión de los mercados. No cabe duda que en aras de fomentar la creatividad y la innovación y promover los productos y servicios que la población requiere, las leyes y regulación, sobre todo en Estados Unidos, pecaron de estar en el lado liviano.

Pero aún en el terreno de la legalidad, ser responsable es ir más allá de la ley. Este es un principio básico de la Responsabilidad Social Empresarial. No obstante, parece ser que aún no se comprende del todo bien el concepto y menos se aplica.

De todas maneras, después de haber perdido una gran cantidad de recursos y allanado el camino para la contracción económica, las regulaciones aumentarán, o se mantendrán controles más estrictos. Los mercados deben funcionar libremente para tender a la eficiencia, sin embargo, ante la irresponsabilidad personal, institucional y gubernamental, hay que evitar la sobreexposición y promover la diversificación y compensación de los riesgos.

Quizás nunca se sepa con exactitud, cuál habría sido el alcance de la crisis actual de haberse establecido reglas más precisas para el registro y revelación de los derivados, sobre todo de los OTC ("Over The Counter"). Sin embargo con certeza la historia hubiera sido diferente, si de veras se entendiera que ser responsable es ir más allá de la ley. Al final la implementación de las leyes pueden ser deficientes y siempre se puede dar la vuelta a los controles.

Las finanzas modernas, sin duda, han contribuido a la intermediación, pero no han reducido la volatilidad, la especulación o el apalancamiento. ¿Avaricia, corrupción o falta de supervisión? ¡Un poco o un mucho de todo!

 

Laura Iturbide Galindo: Directora del Instituto de Desarrollo Empresarial Anáhuac y Coordinadora de la Maestría en Economía y Negocios, Universidad Anáhuac, México Norte.

Se le puede contactar en: liturbid@anahuac.mx