CONFORMISMO EN LAS EMPRESAS

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Un mal epidémico en los negocios...
por Francisco Quintal Velasco

Tres recientes acontecimientos me hacen escribir esta nota. Todos, separados el uno de los otros por cuestión de días.

El Primero

En una interesante y rica charla con un cliente que tiene la atractiva particularidad de contar con un pensamiento irreverente y cuestionante, me platicaba de su preocupación por el nivel de conformismo que algunas personas llegan a demostrar en su comportamiento y en su trabajo.

Sin llegar a elaborar demasiado, durante la plática calificamos el conformismo como la aceptación conciente del estado actual de cosas ya sea (a) porque aceptan el que no haya avance o cambio alguno en su trabajo o en su empresa (b) porque saben que pueden hacer las cosas muy bien pero son totalmente inconsistentes y (c) porque han llegado a dominar de forma tal su disciplina que deciden quedarse en una zona de confort, disfrutando de sus logros y laureles.

Al inicio la charla se fue del lado de la cultura. ¿Es un problema de cultura en la empresa? Lo sería si ese fuera el comportamiento generalizado. Pero en la empresa de mi cliente, ganadora de innumerables reconocimientos, pareciera bastante improbable. Exploramos la parte de la persona. ¿Requieren un cambio? Por experiencia sabemos que los esfuerzos por cambiar personas requieren de largos periodos de tiempo, son altamente subjetivos y dichos cambios –si se dieran- son difíciles de representar en resultados directos. El cambio, los cambios, se generan modificando los hábitos en el trabajo. Haciendo las cosas de manera diferente.

Llegamos finalmente al tema que nos ocupó el resto de nuestra –quizá demasiado breve- conversación. ¿Acaso es porque permitimos el conformismo? Si bien es cierto que son los conformistas los primeros que tienen que trabajar sobre su nivel de responsabilidad y compromiso, ¿será cierto también que los líderes no puede darse esas libertades?

Una gran parte del conformismo –aceptar el status quo- proviene de que los conformistas no tienen el ingrediente principal que motiva a pensar diferente y hacer cosas diferentes: ¡libertad!

Las personas necesitan un balanceado grado de libertad en su trabajo. Libertad para pensar y libertad para hacer. Para pensar cosas diferentes y hacer cosas diferentes en su trabajo. Y la experiencia nos dice que existe una gran restricción para ello. Los jefes.

La restricción número uno que tienen los gerentes y directivos para otorgar libertad a su personal es que ellos no se dan a sí mismos la libertad. La libertad de confiar, de creer, de compartir. Tienen miedo. Miedo a que si ellos no lo hacen el trabajo no va a salir bien. Miedo a que se cometan errores. A que “les afecten sus resultados”. A que los demás crezcan. A sentar un precedente inamovible. A darle libertad a quien no debo.

Los pretextos pueden llegar a ser casi interminables.

Pero aun no terminábamos nuestra charla pues faltaba otro ingrediente. Los jefes que “dicen” que dan libertad pero que claramente se les nota que lo dicen solamente de palabra. Su gente –ellos no- nota que no existe la honesta intención; saben que no existe el compromiso. Y entonces el miedo es del otro lado. La gente sabe que como su jefe no es honesto, tiene miedo de tomarse libertades que después les van a ser reprochadas.

Llegamos a algunas conclusiones preliminares.

  • El conformismo en la empresa no es un problema cultural. Tampoco de cambio en las personas. Y no es una cuestión de liderazgo.
  • El conformismo, finalmente, deriva de no diseñar sistémicamente una organización que permita el ejercicio de las libertades. Un diseño que cuando hable, hable con claridad.
  • Cuando a las personas se les envíen señales claras de que en esta empresa se permiten los errores, aunque no se tolera el conformismo.
  • Cuando el mensaje es que puedes pensar diferente, aunque en apoyo a las grandes estrategias del negocio.
  • Cuando el lineamiento es que no hay reglas estrictas y puedes hacer cosas diferentes, aunque en apego a cumplir y superar expectativas de los clientes.
  • Cuando te dicen que puedes ejercer tu libertad pero para hacer crecer a tu empresa y para tu crecimiento personal y profesional.