¿Porque es hoy en día la Capacitación un Factor Decisivo en los Resultados de las Empresas?

por Francisco Quintal Velasco

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El perfil de la empresa moderna ha ido modificándose a velocidades sorprendentes sin que ello esté relacionado con modas administrativas o innovaciones tecnológicas. En un proceso que pareciera no terminar, se ha visto precisada a transformarse e incluso redefinirse debido a la  creciente y sostenida apertura y evolución de los mercados.
                                     
Las industrias de productos y servicios con bajo contenido tecnológico se ven amenazadas por países que compiten con grandes volúmenes y bajo costo y las de tecnología incorporada requieren de grandes flujos de capital para sostener el ritmo de cambio  tecnológico.

Saber competir no es suficiente. La permanencia de la empresa se ha convertido en un reto; para ser jugador con presencia y respeto se requiere mucho más que productos atractivos y sin duda, más allá de entregar a los clientes calidad, atención, servicio y precios bajos porque hoy día, todas ofrecen ya lo mismo.

La empresa tiene que aprender cada día, casi como obligación, una nueva forma de hacer negocio. La capacitación es la vía para una nueva forma de aprendizaje. A pensar diferente, aprovechar oportunidades, anticiparse con inteligencia y reaccionar con velocidad, generar productividad y competitividad,  potenciar resultados en niveles nunca antes vistos.

En la empresa de hoy los trabajos puramente manuales han ido dejando su lugar, gradualmente, a los trabajos con mayor contenido pensante, aun en la industria de las manufacturas. Saber hacer se enriquece con un pensamiento fresco y diferente donde las personas contribuyen con ideas tan poderosas que modifican substancialmente, en muchos casos, la naturaleza del negocio.

La capacitación y su enfoque se han transformado para alinearse y responder a las cambiantes exigencias de los mercados. En el nuevo enfoque es preciso exponer a las personas a corrientes de información y conocimiento que les permitan crear, innovar y transformar, no solo hacer mejor las cosas.

Capacitar en pensamiento diferente debe, sin embargo, ir de la mano con tres grandes libertades que debe poseer la persona en su trabajo. Libertad de pensar -encontrar nuevos caminos-, expresarse -cuestionar la rutina y el statu quo-  y actuar -tolerancia al error-. Ninguna capacitación, especialmente la dirigida a generar ideas transformacionales puede generar dividendos si no aprendemos también a construir un nuevo entorno de libertades en el trabajo.

La nueva capacitación no es un potenciador de resultados para ayudar a la empresa a permanecer en el mercado; es, de hecho, una forma de contribuir a la trascendencia del negocio.